– Llevar una vida sana y no sedentaria.
– Hacer dieta no reducirá la grasa del lipedema, pero tener sobrepeso empeora los síntomas.
– Mantener la piel bien hidratada, ya que protegerla de una lesión ayudará a reducir su riesgo de infección con complicaciones.
– Hacer ejercicio, preferiblemente de bajo impacto, como la natación, el senderismo, ciclismo, marcha nórdica, yoga o pilates.
– Y, por supuesto, visitar a un fisioterapeuta especializado en caso de querer realizar un tratamiento para ser asesorado adecuadamente y evitar engaños o promesas incumplibles.